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viernes, 18 de noviembre de 2011
Continúo con la entrega de las lesiones más habituales del corredor, la tercera y última entrega será el domingo.

ELONGACIÓN O TIRÓN
Es un alargamiento brusco del músculo, rebasando los límites fisiológicos. Es el paso previo a una distención o rotura fibrilar.
 
Para su tratamiento el reposo relativo es lo mejor, si se continúa realizando el mismo nivel de ejecicio empeorará la lesión.
La prevención es sencilla, realizar un buen calentamiento y enfriamiento y evitar realizar ejercicios y movimientos bruscos,

ROTURAS DE FIBRAS
Son roturas parciales o totales de las microfibrillas o fibras musculares (tejido muscular). Se diferencian cuatro grados:
  -Distensión o rotura grado 0. Sería el paso siguiente a una elongación o tirón. Las microrroturas apenas son apreciables por lo que el atleta puede agravarla al seguir con su actividad.
  -Rotura de 1º grado. Hay rotura del algunas microfibrillas musculares. Existe dolor que aumenta al cesar la actividad, aunque a veces el atleta puede andar y apoyar sin molestias. Puede aparecer hematoma e inflamación.
  -Rotura de 2º grado. Aumenta el número de fibras afectadas. La movilidad se reduce e incluso se vuelve limitada, también existe inflamación y un posible hematoma importante. Hay dolor muy intenso a la palpación, pero puede ser que no aparezca al caminar.
  -Rotura de 3º grado. Rotura completa del músculo o de la unión músculo-tendinosa. Dolor muy intenso e impotencia funcional. Depresión visible y palpable, inflamación y edema muy extenso.
 
La duración de la lesión es muy variable y depende de la gravedad de la rotura.
 
El tratamiento cambia según el grado de rotura, para las roturas de grado 0 por lo general consiste en reposo de 3 a 10 días, entrenamiento suave de 3 a 15 días, medicación (antiinflamatorios, analgésicos...) terapia física (ultrasonidos, láser, electroterapia...), y un buen programa de rehabilitación.
Grado 1: Aplicación de frío en las primeras 48 horas, para disminuir la inflamación, el edema y el hematoma. Masaje. Reeducación física. Si tras 10 días no cede se debe sospechar de una posible rotura de grado 2 ó 3.
Grado 2: Reposo total al menos una semana. Aplicar frío las primeras 48 horas y nunca calor ni masajes hasta los 4-5 días (el tratamiento oscila entre 7-8 días). Tratamiento médico habitual a base de analgésicos, antiinflamatorios, relajantes... La fisioterapia acorta el periodo de curación. Volver al entrenamiento de forma muy gradual, no es recomendable realizar trabajos intensos hasta pasadas dos semanas.
Grado 3: Igual que en grado 2, pero reposo de 15 a 21 días y tratamento médico, quirúrgico y fisioterapéutico.

  
TENDINITIS
En general se trata de la inflamación de un tendón (donde se une un músculo en el hueso). El término correcto de este tipo de afecciones sería tendinopatías y pueden existir: tendinosis (degenaración), tenosinovitis (afección de la vaina), entesitis (insercción con el hueso)...

Como los tendones están junto a las articulaciones las tendinopatías aparecen con síntomas de dolor e incapacidad de movimientos en éstas, dicho dolor suele desaparecer tras el calentamiento, salvo en las fases agudas en las que el dolor está siempre presente. En atletismo una de las más usuales es la del tendón de Aquiles, aparece una cojera inmediata y hay imposibilidad de colocarse de puntillas.

Las principales causas que originan esta lesión son: correr por superficies duras, zapatillas desgastadas o con poca amortiguación, abuso del entrenamiento en pendiente o por terrenos irregulares, aumento no progresivo del volumen de entrenamiento, sobrecarga muscular.

El único tratamiento es el reposo absoluto hasta disminución del dolor. Masaje de la musculatura periférica, estiramientos livianos y ejercicios básicos de fortalecimiento. Terapia física. Aplicación de frío tras la actividad. Medicación.

AMPOLLAS
Es una lesión cutánea muy frecuente, resulta de la fricción de la piel con otra superficie.

Son unas bolsitas con líquido que suelen formarse en los pies y provocan dolor. Resulta de la fricción de la piel con otra superficie.

La técnica más usada para "curarlas" es la de "coser" la ampolla con una aguja e hilo desinfectados, presionando hasta extraer el líquido y rellenando con líquido deseinfectante. Actualmente se usan, con excelente resultado, apósitos hidrocoloides tanto para curación como prevención.

Para evitarlas es importante usar zapatillas de tamaño adecuado, calcetines sin costuras, vaselina en las zonas de máxima fricción, apósitos hidrocoloides.

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