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domingo, 20 de noviembre de 2011
Hoy última entrega de las lesiones más comunes del corredor.

ESGUINCES
 Es la distensión o rotura parcial o total de los ligamentos de una articulación. El más común en atletismo es el esguince de tobillo, afecta en la mayoría de los casos al ligamento lateral externo.

Existen tres grados.
  -Leves ó 1º grado. Distensión del ligamento. Se produce ligero dolor e incapacidad temporal. Edema y hematoma leves.
  -Medios ó 2º grado. Rotura parcial. Mayor dolor e impotencia funcional. Edema y hematoma más importantes.
  -Graves ó 3º grado. Suponen la rotura total del ligamento, pérdida de la movilidad y hematoma y edema grandes.

 Para los de grado 1 bastará con aplicación de frío, elevación del miembro, reposo y compresión. No volver al entrenamiento hasta pasados 5-7 días.
En grado 2 la duración será de 1 a 2 semanas y se puede acompañar de medicación.
Por último, en grado 3 será mayor de un mes, también con tratamiento médico. Existe la posibilidad de realizar un vendaje elástico con el fin de inmovilizar ligeramente el miembro afectado, suele ser muy útil en lesiones de grado 2 y 3. También el tratamiento fisioterapéutico puede ser de gran utilidad.

FASCITIS
 Inflamación de la fascia de la planta del pie. La fascia es como una telilla que recubre a los músculos, es un tejido fibroso, grueso y tenso, situado (en este caso) en la planta del pie que se inserta en el hueso del talón (calcáneo) y se despliega hacia adelante para anclarse en los dedos. Su función es amortiguar los impactos durante la actividad y estabilizar el talón. En muchos casos suele aparecer un espolón en el calcáneo, pero es un problema secundario.

 Dolor localizado en la base del talón. También se produce dolor a la palpación, al estiramiento y al caminar de puntillas o sobre los talones. También puede aparecer un dolor sordo en el talón, intermitente, de predominio matutino, cede con los primeros pasos de la marcha, reaparece al reanudar la marcha tras un reposo y aumenta al final del día.

 Pisada hiperpronadora. Debilidad en la musculatura plantar. Acortamiento excesivo del tríceps sural. Déficit de flexibilidad en la flexión dorsal del tobillo. Pies cavos. Sobrecarga o microtraumatismos repetidos.

 Masaje en la planta del pie, estiramiento pasivo y fortalecimiento de la musculatura plantar y periférica. Aplicar hielo tres veces al día y después de la actividad deportiva. Tratamiento médico a base de antiinflamatorios y, en algunos casos, inyecciones de esteroides. También puede servir un vendaje funcional o una talonera en la fase aguda, así como vigilar el calzado. Algunos autores recomiendan el uso de tiras de esparadrapo a lo largo de la fascia para la práctica deportiva.
  Existen algunos ejercicios que pueden ayudarnos a mejorar:
1. Coloque una toalla en el suelo e intente traer la toalla hacia usted con los dedos del pie. Aumente la resistencia con un peso en el extremo de la toalla. Haga varias repeticiones con descansos entre ellas.
2. Masajes con la pierna opuesta. Mueva su pie doloroso lentamente arriba y abajo sobre la espinilla de la otra pierna, tratando de rodearla con los dedos.
3. Estiramientos. Ponerse a cierta distancia de una mesa apoyando las manos sobre la misma, flexionando una rodilla y con la otra estirada. Lentamente inclínese hacia la mesa, presionando hacia delante hasta que sienta una tensión moderada en los músculos de la pantorrilla de la pierna estirada. Mantenga esta posición durante 15 segundos.

Mantener una buena flexibilidad alrededor del tobillo tal vez es la mejor forma de prevenir la fascitis plantar.


FRACTURA DE ESTRÉS
 Son microfracturas óseas que se producen como consecuencia de impactos repetitivos en el entrenamiento o por excecivas contracciones musculares continuas. Los huesos más afectados son la cara interna de la tibia y los metatarsos.

 Dolor progresivo durante y después de la carrera, se calma con el reposo y aumenta si continuamos el ejercicio. Suele diagnosticarse al cabo de un mes, pues las primeras semanas pasa desapercibida en las pruebas radiográficas.

 Alto volumen o incremento no progresivo de entrenamiento. Cambio de superficie de entrenamiento a zona más dura. Realización de sesiones de alta intensidad o muchas competiciones. Calzado defectuoso.

 Reposo total de 10 días a 6 semanas. Controlar el dolor con tratamiento médico e hielo. Terapia física y control radiológico. Práctica de otra actividad deportiva y posteriormente habrá que realizar un plan de fortalecimiento de la musculatura periférica, junto con estiramientos.
  

PERIOSTITIS TIBIAL (Shin splint)
 Consiste en la inflamación del periostio, que es una membrana protectora de los huesos, debido a una fuerte tensión. Tiene lugar en la zona de inserción del tendón y suele producirse en la cara interna de la tibia. En algunos casos pueden palparse unas bolitas de inflamación muy dolorosas, denominadas rosario perióstico. Es una lesión muy típica de los corredores, si no se la trata puede convertirse en fractura de estrés o hacerse crónica.

El atleta se queja de dolor en la cara interna de la pierna, concretamente entre la rodilla y el tobillo.
  
La causa es la gran tensión en el compartimento profundo. Aumento no progresivo de las cargas de entrenamiento. Abuso de superficies duras. Calzado inadecuado. Mala técnica de carrera y anomalías biomecánicas.

Para tratar esta lesión se pueden hacer las siguientes cosas. Se puede disminuir la carga de entrenamiento o cesar la actividad, dependiendo de la gravedad. Suprimir la carrera por superficies duras y optar por sitios blandos. Aplicar hielo después de cada sesión de entrenamiento y 4 ó 5 veces al día. Ingesta de antiinflamatorios la primera semana. Masaje para descargar los músculos periféricos (sóleos y gemelos). Vendaje especial en espiga para entrenar y sesgado para la vuelta a los entrenamientos tras la lesión, con el fin de minimizar las vibraciones del periostio sobre el hueso.

BURSITIS
 Todas las articulaciones poseen bolsas sinoviales que se sitúan entre el tendón y los huesos, su objetivo es evitar la excesiva fricción entre ambos. Durante la realización de un esfuerzo prolongado existe un intenso roce del tendón en esta estructura, pudiendo ocasionar una inflamación de la bolsa sinovial, dando lugar a la bursitis. Es una lesión atípica, pero fastidiosa. Las más habituales en atletismo son detrás del talón y delante del tendón de Aquiles, glúteo, rodilla...

Lo síntomas son la sensibilidad y dolor articular. Hinchazón. Calor localizado.

Las causas son: sobreesfuerzo, sorrer por los arcenes de las carreteras o lugares inclinados puede crear una mayor tensión de los tendones, tanto es así que los atletas de élite en pista suelen alternar las vueltas en distinto sentido, para no cargar siempre igual en las curvas.

Su tratamiento es el reposo, hielo tras el ejercicio, programa de flexibilidad y fortalecimiento liviano. Antiinflamatorios y analgésicos. Hay que tratarla correctamente porque puede cronificarse. En los casos en los que la acumulación de líquido es excesivo es necesario realizar una punción.

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